Jueves , 13 diciembre 2018
Inicio > Foto Museos > Eduardo Carranza – Biografia

Eduardo Carranza – Biografia

El 23 de julio de 1913, horizonte parece ser más extenso frente a la hacienda La Esperanza de Juanario Barrangán, en Apiay, Llanos Orientales de Colombia. Su esposa, la señora Mercedes Fernández Rojas, ha dado a luz un hijo, a quien han bautizado con el nombre de Januario Eduardo.

Pasa un par de años y los Carranza Fernández deciden trasladar su vivienda. Será de nuevo sobre esa planicie infinita. La novedad está en que la familia ha crecido. Han llegado dos hijos más: Mercedes y Hernando. Para el niño Januario que adoptará sólo el nombre de Eduardo, Eduardo Carranza, habrá, para sus cuatro años un viaje a La Isla, una hacienda en el río Magdalena y que para él se convierte en un tema que aparecerá en varios de sus poemas.

En 1918, cuando muere el padre, la madre y los hijos se trasladan a Chipaque. Son los años de escolaridad en el colegio de la Presentación de las Hermanas de la Caridad. Cerca, por una estrecha carretera, está Cáqueza, un poblado que ve pasar, como si se tratara de un acantilado fluvial, un río del mismo nombre con enormes piedra que deja transitar sus aguas en el abismo. Eduardo Carranza se asoma al balcón que ahí queda, en la casa de su tía y con el tiempo lo habrá de recordar en su poema “El sol de los venados”.

En 1925, cuando tiene 12 años, le otorgan una beca la Escuela Normal Central de Institutores que regentaban los Hermanos Cristianos. Es internado en el plantel, aunque la familia se halla junto con él en Bogotá. Con 14 años inicia prácticas de maestro de escuela en el instituto que queda anexo a la Normal.

Cuatro años más tarde se gradúa con otros compañeros y recibe el título de Maestro de escuela elemental. Viaja a la población lechera llamada Ubaté, Cundinamarca, porque ha sido nombrado vice-rector.

En 1931 se inicia en la poesía. Tiene para entonces 18 años de edad y ha escrito “Poema con una sola mano“. Dos años más tarde, Bogotá se convierte en su próximo destino. Dicta literatura española y universal en el Colegio de Nuestra Señora del Rosario. Se introduce en la moda intelectual del momento que consiste participar en las tertulias literarias que se efectúan en el Café Victoria, donde conoce a Tomás Rueda Vargas. Su accionar también es político. Bajo su inspiración nace Acción Nacionalista Popular, movimiento que dura seis años, de 1933 a 1939.

Se comienza a relacionar con sus compañeros de generación. Es por ello que en el año de 1938 aparece Altiplano, gaceta literaria. Lo acompañan en la dirección Jorge Rojas y Carlos Martín. Un año después todos los jóvenes poetas que se hacen identificar con el mismo apelativo literario, hacen circular, bajo la dirección de Rojas, las ediciones “Piedra y Cielo”. Además de los mencionados aparecen textos poéticos de Tomas Vargas Osorio y Arturo Camacho Ramírez.

La poesía tenía para entonces, en el país, un sentido e importancia muy singular. Los diarios le daban una trascendencia única. En sus páginas los poetas, más que un espacio tipográfico, lograban un espacio de consagración. En 1941 Eduardo Carranza se convierte en el eje poético del país. Ha publicado en el periódico El Tiempo un texto que llama la atención a todos los lectores porque defiende a la poesía de Eduardo Castillo y critica la del consagrado poeta de Popayán Guillermo Valencia. Baldomero Sanín Cano contradice al poeta de Apiay. De inmediato Carranza contrapone tesis con un nuevo artículo que titula “Un caso de bardolatría”. La nieve literaria crece: Juan Lozano y Lozano se va lanza en ristre contra los piedracelistas.

Es elegido miembro de la Academia Colombiana de la Lengua. En 1943 se casa con Rosita Coronado en la ciudad de Armenia. Con la llegada de Pablo Neruda se produce un suceso que traspasa lo meramente literario. El poeta chileno produce un fuerte remezón en la política. El líder conservador Laureano Gómez responde por tratarse de un poeta comunista. Viaja a Chile donde desarrolla una vida literaria alrededor de Neruda, Vicente Huidobro y Nicanor Parra, entre otros. Se desempeña como profesor de literatura hispánica en el Instituto Pedagógico de Chile. Cuando el año está por terminar, retorna a Colombia y es nombrado director de la Biblioteca Nacional, en Bogotá.

Año tras año, nacen los tres hijos de Eduardo Carranza: Ramiro (1944), María Mercedes (1945) y Juan (1946).
Parmanece ocho años vinculado a España y a su cultura. Cuando el siglo XX termina su primera mitad, conoce a Leopoldo Panero que ha viajado a Colombia. En 1951 parte al viejo continente con toda su familia. El gobierno lo nombra consejero cultural en la embajada. De ahí en adelante los actos de representación son múltiples. Lleva una vida diplomática que siempre está enmarcada en congresos que tienen que ver con la literatura. Cuando en 1958 regresa a Colombia, toma posesión en la Academia Colombiana de la Lengua.

Es escogido para presentar en 1961 el libro Si mañana despierto del poeta Jorge Gaitán Durán. Un año después, el 22 de junio de 1962 el acto de ceremonia se torna luctuoso. Le corresponde recibir con unas palabras los restos mortales del poeta que solo un año atrás acababa de homenajear al perecer en un accidente de aviación en Pointe-à-Pitre, en las Antillas.

Al iniciarse la década de los años setenta la Biblioteca Luis Ángel Arango, de Bogotá, le encarga el prólogo de la obra poética de Julio Flórez. Se inician nuevos años de reconocimiento a su labor literaria que se torna más fructífera. En 1973 publica Los días que ahora son sueños y es reeditado El olvido y otros poemas. Dos años después da a conocerEpístola mortal y otras alucinaciones que se convierte en el libro síntesis del proceso de una vida que deja su sello para tornarse memoria: “Miro un retrato: todos están muertos:/ poetas que adoró mi adolescencia./ Ojeo un álbum familiar y pasan/ trajes y sombras y perfumes muertos./ (Desangrados de azul yacen mis sueños)./ El amigo y la novia ya no existen:/ la mano de Tomas Vargas Osorio/ que narraba este mundo, el otro mundo…”.
Eduardo Carranza, incansable ante la poesía, muere en Bogotá el 13 de febrero de 1985.

Deja un Comentario